Un fuego de magnitud extrema consume miles de hectáreas en la región patagónica de Chubut, poniendo en riesgo poblaciones locales y desafiando a los sistemas de gestión del fuego.
En Chubut, el avance implacable de un incendio forestal en la zona de Puerto Patriada y Epuyén, ha consumido más de 5.500 hectáreas de bosques nativos y pastizales, obligando a la evacuación de miles de turistas y familias locales y poniendo en serio riesgo a pequeñas comunidades rodeadas por las llamas. El gobernador provincial, Ignacio Torres, calificó el desenlace como crítico y señaló que las condiciones climáticas adversas —vientos fuertes, sequedad extrema y altas temperaturas— complican las labores de contención. En las operaciones trabajan cerca de 400 brigadistas, bomberos y voluntarios, con apoyo esperado desde otras provincias, ante la posibilidad de que el incendio se intensifique en las próximas 48 horas.
Las autoridades también han dispuesto la cooperación con equipos especializados y voluntarios de distintas jurisdicciones, mientras se evalúa el despliegue de recursos aéreos para contener los focos más activos. Más de 10 viviendas resultaron afectadas, y las comunidades de la Comarca Andina se mantienen en alerta permanente. ´
Este escenario crítico en el sur del país, mientras un mapa nacional sitúa a La Rioja entre las 16 provincias bajo riesgo extremo de incendios, configura una señal de alarma que trasciende jurisdicciones y obliga a repensar las políticas de prevención y gestión de emergencias.
En simultáneo, a los acontecimientos del sur, los organismos nacionales encargados —el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) junto con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN)— actualizaron sus mapas de peligro y colocaron a La Rioja entre las 16 provincias bajo nivel de “riesgo extremo” de incendios forestales para este verano, junto a territorios del norte, Cuyo y la Patagonia.
Esta declaración de riesgo se basa en condiciones climáticas adversas —altas temperaturas, baja humedad relativa, déficit de lluvias y vientos persistentes— que generan un ambiente altamente inflamable y propenso a que cualquier foco ígneo se propague con rapidez e intensidad.
Las autoridades de nuestra provincia han reforzado las restricciones sobre el uso del fuego en espacios públicos y privados, y se multiplican los llamados a la población para evitar actividades que puedan iniciar incendios, como fogatas, quema de pastizales o manipulación imprudente de elementos incandescentes.
Además, especialistas meteorológicos advierten que el peligro se mantiene por al menos los próximos dos meses —enero y febrero— cuando las condiciones climáticas suelen ser más extremas, y que esta temporada puede incluso superar en extensión y severidad a episodios anteriores si no se articulan estrategias de prevención estructurales y sostenidas.
(Nota de R.A. — El hecho de que La Rioja figure entre las provincias en alerta extrema por incendios no es una casualidad aislada: es expresión de un patrón climático y estructural que afecta a toda Argentina. El riesgo que enfrentamos en el centro del país y en Cuyo exige una acción preventiva y coordinada inmediata. La situación obliga a reforzar los sistemas de detección temprana, brigadas locales y mecanismos de respuesta rápida que incluyan trazabilidad y control de los recursos públicos destinados a la gestión del fuego).


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