Mientras Brasil celebra eliminar la transmisión de mamá a bebé, en Argentina suben los casos y bajan los fondos. Con 140.000 personas conviviendo con el virus, el estigma sigue siendo el villano principal. Debiera ser tan simple como tests, preservativos y cero drama. Pero...
En Argentina conviven unas 140.000 personas con VIH, con 6.400 casos nuevos diagnosticados por año entre 2022 y 2023. Las tasas de infección crecieron de 12,2 a 14,1 por cada 100 mil habitantes, más altas en varones (20,1) que en mujeres (8,3), y preocupan los diagnósticos tardíos: el 46% de heterosexuales se detecta en etapas avanzadas, cuando el virus ya dañó gravemente el sistema inmunitario.
El VIH, un retrovirus que almacena su información genética en ARN, infecta células humanas usando una enzima para insertar su material en nuestro ADN y obligarlas a producir más virus. Esto debilita las defensas del cuerpo. Los tratamientos antirretrovirales logran frenar la replicación viral hasta niveles indetectables en el 95% de los casos con buena adherencia, evitando la progresión al SIDA y aplicando el principio científico I=I: Indetectable=Intransmisible. Una persona con carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual y puede tener una esperanza de vida similar a la población general. Sin embargo, el tratamiento debe mantenerse de por vida, ya que los fármacos controlan la infección pero no eliminan el material genético ya integrado en las células.
A nivel global hay luces esperanzadoras. El 18 de diciembre de 2025, la Organización Mundial de la Salud validó a Brasil por eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH, un hito histórico para el país más grande de las Américas. Gracias a su Sistema Único de Salud, Brasil alcanzó coberturas prenatales superiores al 95%, redujo la transmisión vertical por debajo del 2% y demostró sistemas sólidos de datos y laboratorios. "Con compromiso político sostenido y acceso equitativo, todos los niños pueden nacer libres de VIH", afirmó el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesu. Brasil se suma a 19 países validados, 12 de ellos en las Américas, como parte de la iniciativa ETMI Plus que evitó 50.000 infecciones pediátricas en la región entre 2015 y 2024.
Pero en Argentina el panorama preocupa. La Dirección de Respuesta al VIH enfrenta amenazas de recortes presupuestarios para 2026 que limitan prevención, diagnóstico y tratamiento. El Gobierno nacional solo provee medicación para tratamientos, PrEP y PEP, dejando a las provincias a cargo de preservativos, reactivos para testeos y campañas. El 65% de las 140.000 personas con VIH depende del sector público, pero el 13% aún desconoce su diagnóstico. El 98% de las infecciones ocurren por sexo sin protección, agravado por diagnósticos tardíos en heterosexuales (edad media de 43 años en varones) y falta de campañas sostenidas.
En La Rioja, la Mesa de Trabajo en VIH —integrada por organizaciones sociales, universidades, personas viviendo con VIH y activistas— presentó un pedido formal para declarar emergencia sanitaria y social en Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). "Buscamos adhesión a la Ley 27.675, concientización y garantizar tratamientos, transporte, alimentación y apoyo psicosocial", explicó Daiana Beroisa, coordinadora de la Brigada Sanitaria Julieta Lanteri. Las organizaciones operan "a pulmón" con testeos gratuitos, ante más casos locales que el promedio nacional y el tabú persistente sobre VIH, tuberculosis y otras ITS.
Más allá de la biología, vivir con VIH implica enfrentar el estigma social. Las primeras reacciones al diagnóstico incluyen miedo a la discriminación, desempleo o muerte, junto con culpa y dolor. "La sociedad transforma a las personas con VIH en culpables, perpetuando la metáfora del virus como castigo de 'los otros': homosexuales, drogadictos, prostitutas", documenta el libro Personas que viven con VIH/SIDA: Nuestra experiencia hospitalaria, basado en 17 años de atención integral en el Hospital "Mi Pueblo" de Florencio Varela. La Dra. Judith Celina Bernstein, jefa de Infectología y profesora de la UNLP, urge usar lenguaje respetuoso —"personas que viven con VIH"— y mayor inversión estatal para abordar las dimensiones psicosociales, psicológicas y bioéticas.
Especialistas coinciden: el preservativo sigue siendo el método barrera clave, efectivo en todas las prácticas sexuales. "Existe una brecha entre lo que se sabe y lo que se hace", advierte el inmunólogo Víctor Bittar. "La gente conoce el VIH y las ITS, pero no usa protección consistentemente". El proyecto de presupuesto 2026 genera alarma en Fundación Huésped y el Frente Nacional de VIH, que denuncia desfinanciamiento de PrEP, PEP, testeos rápidos y carga viral, alejándose de las metas ONU para 2030.
La única forma de saber si alguien tiene VIH es hacerse un test. Mientras Brasil celebra un hito, Argentina enfrenta el desafío de transformar avances científicos en políticas públicas integrales que garanticen prevención, diagnóstico temprano y vida digna para las 140.000 personas que conviven con el virus.
Juan Avellaneda






